Viajar en tren entre Sevilla y Llerena es ir de la vega del Guadalquivir, atravesar esta nuestra pequeña Sierra Norte y comenzar un leve descenso hacia la campiña extremeña. Una delicia de viaje en el que se deja a ambos lados de la vía del ferrocarril frutales, bosque mediterráneo, dehesa, minas -o lo que de ellas queda- y las ruinas de lo que un día fue zona industrial por fuerza de los nuevos tiempos y rentabilidades económicas. Todo ello muy despacito, sin apresurarse, leyendo a ratos y levantando la mirada de cuando en cuando. Viajar es un placer, aún cuando sea hasta aquí al ladito.
Publicado por JMGS el 5:02 PM | 1 comentarios Leer el post
